domingo, 5 de marzo de 2017

Tejedores de esperanza

¿Dónde va la civilización humana? ¿Quién lo sabe o quién se atreve a preguntar una cuestión tan amplia? Nuestro pensamiento está despistado por la gran complejidad del mundo, y nuestras fuerzas parecen demasiado débiles para cambiarla. La sensación de impotencia domina. Edgar Morin se había puesto de pie en el desierto para reclamar, hace veinte años, una política de civilización, en vano. Después, en la estela de Stéphane Hessel, se levantaron unos "indignados" insurgentes con razón contra el reino del dios dinero. La revista Esprit ha titulado su número de marzo de 2016 "Iras". Pero esas revueltas se expresan sin proponer todavía alternativas mayoritarias, lo que dificulta el entusiasmo.



¿Dónde está la visión del mundo, del ser humano y del actuar a la altura de los desafíos del presente? ¿Cómo cambiar las voces de alarma por algo que nos abra a la esperanza? ¿De dónde puede venir la luz ante lo que sucede una y otra vez y sólo genera pánico a las personas, como nubes oscuras sobre nuestras cabezas? Si por casualidad, nos llegara un Don Quijote que se atreviese a decir: "Veo brotar en un lugar un proyecto de civilización" ¿qué le pasaría? Le llamarían Sancho Panza, es decir, tonto alocado. Las "élites" llamarían a la incredulidad y al desprecio, porque parecería fuera de lugar. Los más benévolos pretenderían hacerle ver a ese Don Quijote lo simplista o poco realista de su mensaje.

Como otros muchos, ya he caído en la cuenta de una cosa muy sencilla. Tan sencilla que a simple vista parece insustancial. De hecho se resume en una frase: todas nuestras crisis contemporáneas, a todos los niveles de la civilización, son crisis del vínculo. Diciéndolo así, imagino que no nos afecta. Pero vamos a mirar a dónde nos conduce.

¿La crisis ecológica? Ruptura del vínculo con la naturaleza a la que envenenamos, extenuamos, de la que nos separamos. ¿Las crisis económicas repetidas? Una ruptura de los vínculos de justicia y de solidaridad. ¿Las crisis geopolíticas? Ruptura de los vínculos por el fantasma del "choque de civilizaciones”. ¿Las crisis sociales? Ruptura de los vínculos de clases, culturas y creencias. ¿Las crisis de sentido? Ruptura completa entre aspiraciones espirituales del ser humano y de las sociedades demasiado materialistas. ¿La crisis del conocimiento? El estallido del conocimiento en especialidades aisladas, y demasiada incomunicación entre las visiones científicas, humanistas y religiosas del mundo. ¿La crisis de la autoridad, de las instituciones, de la estructura jerárquica social y de los sistemas de poder? Una ruptura del vínculo tradicional entre generaciones. ¿La crisis de la democracia? Una crisis del vínculo entre las élites y la sociedad.... Y, pena doble, vemos que en lugar de esos vínculos se multiplican muchos otros vínculos, malditos, que nos estrangulan: me refiero a las cadenas mundiales de explotación económica y a todos los autoritarismos políticos o las dominaciones religiosas.

Por fin podemos hacernos conscientes de esta crisis generalizada del vínculo. ¿De lo contrario? Seguiremos sin tener una visión clara sobre aquello que puede ocurrirnos. Seguiremos agobiados mientras nos empeñamos en no ver "esa fuente de todas las crisis"... De esta manera, el ser humano seguirá sin abrir los ojos para ir al fondo de sus inconsciencias. Siendo algo malo, creo que puede sernos bueno, pues parece que hemos llegado a tocar fondo. Hay ya demasiado sufrimiento radical en nuestros lazos vitales.

¿Dónde está nuestro vínculo con nosotros mismos, ese lazo interior que nos permite escuchar nuestro yo profundo, y vivir según nuestras aspiraciones más personales y no seguir los modelos estándar? ¿Dónde está nuestro vínculo con los otros, ese lazo de solidaridad, de compasión, de fraternidad y de amor más allá de todas las fronteras de identidad, que nos hace saborear la alegría del don de sí mismo y del compartir? ¿Dónde está nuestro vínculo con la naturaleza, este lazo de respeto con la biosfera y los animales, de maravilla y de simbiosis con el cosmos, que suscita nuestro sentimiento de pertenencia con una vida más amplia y más profunda que la vida de nuestro pequeño ego?

¡Tenemos que aprender o quizá aprender de nuevo a recrear ese triple vínculo/fuente con nuestra interioridad, con la humanidad, con la naturaleza/universo! ¡Ojalá descubramos de nuevo el poder extraordinario de vivir aunados con todas las fuentes de vida y de energía imprescindibles para nuestra felicidad, nuestra libertad, nuestra salud física, moral,.... espiritual. De hecho, tejer con paciencia los nudos de todos esos lazos fecundos es lo que va a permitirnos alcanzar el objetivo más importante de la vida: hacernos crecer en humanidad, elevarnos y despertarnos, abrirnos a lo que nos llama y nos sobrepasa. Ateos, agnósticos, creyentes, esos vínculos que nos elevan y nos transcienden, aquí está nuestra esperanza, aquí está nuestra sociabilidad espiritual, ésa que se puede compartir sin fronteras.

Hoy se va tomando conciencia de ello, el horizonte de la vida y de la civilización puede aclararse y ampliarse de nuevo. Porque de repente una cosa preciosa se torna luminosa: aquello que ya se puede hacer, colectivamente y personalmente. Todos juntos y cada uno según sus posibilidades, desde donde está, con sus medios personales. Contribuir a la creación de la civilización del mañana, basada en la calidad de los vínculos, de todos los vínculos que nos nutren. Una civilización en la que el principio de organización y de desarrollo será poner todas sus estructuras, todas sus fuerzas vivas, todas sus innovaciones al servicio de ese objetivo: hacer de cada ser humano un "corazón de vínculos", es decir un ser tan bien vinculado a sí mismo, a los otros y al universo, que podrá dar por fin toda su talla humana, su singularidad, su vitalidad y su creatividad.

¿Utopía? ¡No, es el próximo motor de la historia ya en marcha! Porque ese paradigma de la vida bien vinculada está actualmente emergiendo, hasta estallar en una multitud de iniciativas que fluyen desde él mismo. Por todas partes las manos se estrechan y los espíritus se buscan para aprender o aprender de nuevo a vivir los unos para los otros, y no los unos contra los otros. Con la naturaleza y no contra ella. Por sí mismo y no en la ignorancia de sí o en la alienación.

Desde la renovación de las prácticas de interiorización (meditación, yoga, psicoterapia, crecimiento personal, etc..) hasta una gran variedad de aspiraciones neoespirituales que muestran la necesidad de sentido, de autenticidad, de ser y no del tener o del parecer; desde prácticas más frecuentes de comercio junto al uso de energías renovables; desde compartires gratuitos de conocimientos a reuniones interculturales y a la búsqueda de nuevas comuniones colectivas; de prácticas de colaboración y de cooperación en empresas, hasta diversos grupos y reivindicaciones ciudadanas.

Solo la miopía de los cínicos y los escépticos mantienen la falsedad de que son sólo fenómenos marginales de poca amplitud. Muy al contrario, es más bien un seísmo, una mutación de la civilización que está estallando. Un nuevo impulso en el mismo momento en que se percibe mayor dificultad para respirar. Una alternativa multiforme y concreta, increíblemente abundante y rica, que se ha comenzado a experimentar a todos los niveles a una velocidad vertiginosa a partir del contagio espontáneo del deseo de construir ya una sociedad menos individualista, menos egoísta, menos jerarquizada, menos depredadora, menos materialista y muchísimo más igualitaria, más de colaboración, más generosa, más portadora de sentido.

Los que llamo tejedores y tejedoras son los precursores, los primeros artesanos de este nuevo paradigma. Creadores de lo nuevo y de todos esos vínculos que nos liberan de las servidumbres, que liberan en nosotros posibilidades de vida nueva. Son los primeros en descubrir una fe inédita - una fe post-religiosa y post-política - en una sociedad humana donde el modelo personal de vida espiritual y el modelo colectivo de progreso se encuentran. Se han puesto manos a la obra y están interconectados en red, unidos en grupos o asociaciones....

Sin embargo esos "primeros en pie" y "neoresistentes" no son todavía suficientemente numerosos. Nos son tampoco suficientemente conscientes de sí mismos, ni tienen la suficiente confianza en ellos mismos. ¡En los meses y años próximos, necesitarán muchos refuerzos hasta la movilización general! Hasta que la mayoría diga: "yo también tengo algo que aportar". Hasta que lleguen a ser la masa crítica de esos que hoy tienen clara la visión para reorientar el rumbo de la historia.

Filósofo especialista de las evoluciones de la vida espiritual en el mundo contemporaneo, Abdennour Bidar es miembro del Observatorio nacional de la laicidad, autor de muchos obras entre ellos L’Islam sans soumission (Albin Michel 2008), Comment sortir de la religion (Les Empêcheurs de penser en rond, 2012), Histoire de l’humanisme en Occident (Armand Colin, 2014), Plaidoyer pour la fraternité (Albin Michel, 2015), Lettre ouverte au monde musulman (Les Liens qui libèrent, 2015), Les Tisserands (les Liens qui libèrent, 2016)

domingo, 29 de enero de 2017

ABDENNOUR BIDAR. UN FILÓSOFO DE LA RECONCILIACIÓN



El filósofo crítico con el Islam, Abdennour Bidar, multiplica sus proyectos. Su objetivo: pensar acerca de cómo ser "libres juntos". Para esto, puso en marcha un movimiento, la Fraternidad General  y escribió un libro, "¿Qué valores compartir  y transmitir hoy?" Retrato de un artesano del vínculo que piensa  sobre el  lugar de la espiritualidad en la sociedad.

"De pequeño, yo soñaba con convertirme en un cazador en Canadá! dice divertido, Abdennour Bidar. Todavía no he renunciado. Las montañas, los grandes ríos ... siento  una energía y una alegría creativa en la naturaleza".  A los 45 años, el filósofo de  Auvernia  se ha vuelto parisino, multiplica sus incursiones en los medios de comunicación, que le interpelan por su diagnóstico sobre el Islam en nuestro tiempo. Un tema que ha ocupado gran parte de su carrera intelectual y ha despertado su sentido de la responsabilidad "en tanto que  musulmán y  pensador reconciliado".

Reconciliado. Una palabra elegida, ventana abierta en su infancia en los distritos del norte de Clermont-Ferrand. Abdennour Bidar Pierre es el fruto de dos culturas. Criado en la tradición sufí por su madre, una médico católica que se convirtió al Islam y disciplinado en el fundamentalismo de su padre adoptivo, cercano al movimiento Tabligh Berber marroquí. Fue su abuelo, un granjero y antiguo resistente comunista, con quien  hizo sus primeras experiencias de espiritualidad sin religión: "Encontró  la trascendencia en la tierra y en el ser humano." Una relación con la naturaleza que él  ha transmitido. El filósofo regularmente experimenta la urgencia de encontrarse con  los paisajes de Auvernia, donde es propietario de una pequeña casa, lejos del bullicio de la capital. Un retorno a la tierra "volcánica y pujante" de su infancia.

Si quieres conocer más acerca de este filósofo y su obra:
https://fr.wikipedia.org/wiki/Abdennour_Bidar.  No existe la traducción en la Wikipedia en español, aunque si en catalán.  Su carta abierta al mundo musulmán tras el secuestro y la ejecución del turista francés Hervé Gourdel en Argelia  y los atentados a Charlie Hebdo ha tenido notable eco.  En esa carta pide al mundo islámico una autocrítica constructiva que lleve a una reforma profunda, y lamenta que los intelectuales occidentales “han olvidado la religión como motor de la civilización”.

martes, 24 de enero de 2017

Los efectos de la humildad en mi crecimiento

Observaciones personales sobre la humildad

Quiero observar esta actitud en mí, porque percibo los efectos tan positivos que tiene para el crecimiento personal.

1.      ¿Qué es la humildad?
Aposentarme en un lugar interior donde me vivo y vivo las relaciones sólo desde lo que soy, sin pretender sobrepasarme, y que hace brotar una alegría y un agradecimiento profundos, un asentimiento de lo que soy.

2.   Algunas afirmaciones que puedo hacer sobre esta actitud
La humildad me ayuda mucho a vivir con una imagen ajustada de mí.
Es un movimiento interior de ajuste en el propio ser. Es un recordatorio interior de quién soy.
La humildad apacigua mucho la sensibilidad y las RDR, porque desde ella, no necesito defenderme de nada, ni mi imagen corre peligro.
La humildad es como una esponja en la que con cariño rebotan las agresiones sin encontrar respuesta.
La humildad irradia paz y verdad para quien puede percibirla.
Es un lugar seguro, sin doblez, sencillo, apacible.

3.   ¿Qué pasa cuando no vivo esta actitud?
Me preocupa el significado que para mi imagen tienen los acontecimientos, cómo afecta a la imagen que tienen de mí.
Me vivo en la sobrevaloración, con gran temor a no responder a mis propias expectativas, y sin trabajar lo necesario para alcanzar mis objetivos, porque no tengo en cuenta mis límites y, en lugar de poner la energía en trabajar, la pongo en el temor a no ser suficiente para los demás y en realidad, para mí misma. Esto redunda finalmente en mayor inseguridad e imagen negativa de mí.

4.   ¿Cómo avanzar en humildad?
Cultivando el gusto por la verdad y la apertura a mi realidad interior de forma insistente, paso a paso.
Cultivando la solidez del ser, es decir, haciendo actos de ser que me van dando solidez y me permiten, desde ese lugar, acogerme en todo lo que soy, también en mis límites.
Cultivando relaciones vitalizantes, y en particular, la relación con alguien para quien me siento muy querida, de cuyo amor no dudo; eso me permite deslizarme hacia ese lugar de verdad y humildad en mí, porque hay menos miedo de no ser amada.
Experimentando el ser humilde, comprendiendo de fondo en qué consiste realmente, y probando sus frutos.
Situándome en algún rasgo de mi ser en el que me siento humilde, y analizando qué siento al vivir así, cuáles son mis sensaciones, qué pasa con mis relaciones desde ese lugar.


Lola

sábado, 10 de diciembre de 2016

Somos en red. Encuentro de Formadores y Colaboradores PRH de la región de Madrid

A continuación os presentamos una comunicación que recoge, en síntesis,  lo vivido durante el Encuentro de Colaboradores y Formadores PRH de la Región de Madrid que tuvo lugar el pasado 12 de noviembre. 

El objetivo del encuentro fue poder conocernos más, vitalizarnos y ver juntos cómo facilitar nuestra comunicación y  mantenernos en red de una manera viva y dinámica. 

Esperamos que al leerlo os llegue la fuerza y el impulso de lo compartido en el encuentro y que os ayude a sentiros  formando parte importante de esta red que necesita de  la creatividad y las capacidades de cada uno para que PRH se extienda y se arraigue más en nuestro mundo.

Seguir una intuición…. para entregar lo mejor de ti mismo


André Rochais intuyó hace unos cuantos años el valor de los voluntarios en la misión de PRH. Esa intuición se ha ido desarrollando en numerosos lugares donde PRH apareció. En Madrid, desde el inicio, ha existido un grupo de voluntarios junto a los formadores para la misión de PRH en nuestra región, y también para PRH-Internacional.

Hoy en día somos un grupo de 15 personas, formadores y colaboradores en la región, siguiendo esa intuición para entregar lo mejor de nosotros mismos.

El pasado sábado, 12 de noviembre, nos encontramos por la mañana con el objetivo de avanzar en nuestra relación y así favorecer el “vivirnos en red”. Os queremos compartir lo esencial de ese encuentro para ampliar a cada uno de vosotros lo vivido y seguir juntos en el mismo movimiento.

Realmente fue un encuentro con todas sus letras. Acogimos lo que cada uno portamos hoy, como voluntarios y como formadores. Quisimos partir de la realidad, como solemos hacer: La realidad de quienes somos, la de PRH-Internacional y la de PRH en la región de Madrid.

Fue un tiempo sencillo y fraterno de escucha para dejarnos alcanzar por la vida de PRH, sus frutos y sus logros, sus dificultades y sus retos. Los formadores compartieron su realidad como profesionales PRH, con sus anhelos y necesidades. Tocamos nuestra región en profundidad y nos dejamos movilizar por ello.

Algunas palabras resaltan todavía: vivirme al servicio de los demás, ser canal visible para ser espacio de luz, ser transmisor a través del “boca a boca” con sencillez, ser cómplice de PRH con ganas de gritar al mundo por dónde pueden caminar, ser “susurradora” de PRH, querer ir con otros más lejos y más hondo, abiertos a la dimensión de trascendencia, mi ser habla de PRH y así difundir el espíritu de PRH, incorporar PRH a otros ámbitos de la vida respetando el ritmo de la conciencia profunda, amar lo que hago, a las personas, a la vida que se restaura, ser optimista, ser impulso para PRH, ser una persona abierta, de fe y confianza y llevar PRH casi sin saberlo a veces….

Recibimos también otro buen alimento, unas palabras extraídas de un texto de Andrés Rochais, “¿En qué contribuye PRH a cambiar la sociedad, o el impacto social de PRH?”. De nuevo nos sorprendió el eco que sus palabras provocan en cada uno de nosotros, probablemente es un signo de que nuestra colaboración a la misión de PRH está bien enraizada.

Os compartimos una frase de Andrés:

Esta herramienta PRH está destinada a todos los pueblos y a todos los seres humanos… Esta herramienta está destinada a regenerar todos los entornos y todos los grupos…”

Finalmente, acogimos nuestras aspiraciones, necesidades e invitaciones que ya nos movilizaron, nos entrelazaron y nos perfilaron en el color de cada uno de nosotros. Recogimos esas iniciativas que servirán para continuar la tarea.


El encuentro realmente nos permitió vivirnos en red, de una manera real y concreta, alegre, abriéndonos unos a otros para ir entretejiendo el grupo, avivó nuestra pasión por difundir PRH y colaborar en las necesidades de la región, profundizó nuestra responsabilidad, y reconocimos la necesidad de todos y cada uno de los dones.

Esta canción nos permitió celebrar lo vivido juntos, en la diversidad de quienes somos y en la unidad de lo que queremos entregar:

“Una sola voz” (Macaco) 

Esperamos haberos hecho partícipes de lo vivido, ese ha sido nuestro deseo al compartir esta experiencia. Si lo deseas, puedes hacernos llegar el eco que ha podido producir en ti, nos ayudará para “vivirnos en red”.
¡Nos vemos pronto! 

Rosa, María, Mario y Ana Mª

sábado, 19 de noviembre de 2016

EL REGALO DE UNA INTUICIÓN

1 de octubre de 2016

Hoy estoy recogiendo el fruto de una intuición que ha ido madurado durante casi  9 años: ¡un lugar para la formación a través de la expresión creativa!

En PRH expresamos la importancia de escuchar  nuestra intuición y de cómo pasar de una intuición a una decisión y, posteriormente, cómo realizarla. Pues bien, he aquí mi experiencia.

Desde mi comienzo como formadora, estuve habitada por la idea de un lugar permanente, en el que explotar todas las posibilidades de trabajo sobre uno mismo a través de la expresión creativa, uno de los soportes pedagógicos apreciados en PRH.

No siempre es fácil distinguir entre una intuición y un sueño, entre las aspiraciones profundas y lo que es posible en la vida real… Fue el paso del tiempo el que acabó confirmando esta intuición, que nunca me abandonó. Y, como esto ya había sucedido otras veces en mi vida con otras decisiones importantes, ello me ayudó a tomar mi intuición en serio, aunque en mi vida durante 5 años no hubiera ningún dato disponible, ni convergente.

Sin embargo, poco a poco, este proyecto fue tomando fuerza en mí lo suficiente para que yo hablara de él con claridad. Luego mi marido se abrió también a esta intuición y se convirtió en un proyecto de pareja; de manera que se veía a sí mismo llevándolo a cabo con ayuda de otros familiares.

De entrada consideramos un primer emplazamiento que resultó ser demasiado costoso para nosotros y al que tuvimos que renunciar.  Este momento de decepción me supuso un parón interior durante algún tiempo, aunque el proyecto seguía latente en mi

Más adelante, mi marido concibió un nuevo lugar, que es el que se ha convertido en una realidad hoy. El lugar se compone de una bonita sala, clara, soleada, ambientada con madera y cálida. Consta de un gran espacio, con zonas diferenciadas que ofrecen diferentes posibilidades de trabajo, tanto en el interior como en el exterior donde hay un jardín, que también se puede utilizar para estar y comer. Su configuración acoge el empleo de materiales muy diversos como la madera, los ladrillos de hormigón, además de arcilla y la pintura. Ello facilita a cada uno evolucionar a su ritmo y al ritmo del trabajo interior en el curso.


 Además, existen otras novedades:
·  Las jornadas de puertas abiertas de trabajo con la expresión creativa podrán llevarse a cabo en este lugar para dar a conocer PRH y esta forma de aproximarse a uno mismo por medio de las formas, los colores y los materiales.
·  La posibilidad de utilizar estos medios para los tiempos fuertes de relación de ayuda.


Todo ello ha sido posible gracias a un proyecto solidario donde se han intercambiado diferentes servicios. Ha sido también una oportunidad para algunos aprendizajes técnicos y, para todos, ¡una bella experiencia de convivencia!

Por último, aquí se pueden ver en retrospectiva, algunos pasos de este viaje interior:
·         Tomarse en serio la intuición, después de haberla descifrado y sondeado.
·         Confiar, a pesar de los momentos de duda.
·         La interdependencia para realizarla.
·         La dificultad para acoger “¿todo esto para mí?”
·         El asombro por las diversas ayudas recibidas.
·         La parada interior para preguntarse: ¿Cuál es la promesa? ¿Qué va a ser posible vivir aquí?
·         La desapropiación.
·         El cansancio, el desánimo ante un trabajo tan prolongado.
·         ¡Y la alegría final al verlo hecho realidad!



¡Ya existe!¡En octubre se llevará a cabo el primer curso PRH! Promete ser un lugar de creatividad social, cultural y artística en un pueblo pequeño y tranquilo al pie de los Vosgos. ¡Bienvenido a todo aquel que quiera asistir!

Próximo curso a través de la expresión creativa: Mi vida en las relaciones, en febrero de 2017


Valérie BITZ, formadora PRH 

jueves, 20 de octubre de 2016

¿Qué pasa cuando...?


ser dueña de mi vida…


Todos deseamos sentirnos dueños de nuestra vida; es un anhelo de nuestro ser.

En el curso A la escucha de mi mundo interior, a partir de la sensación de sentirme acorralada por las circunstancias de la vida”, acogí que debajo subyacía este anhelo profundo de ser dueña de mi vida. Me sentí atraída a poner el foco de atención en las veces o situaciones en que sí he podido sentirme así, artífice de mi vida, colaboradora con la Vida. Gracias a este trabajo he podido conectar con mi libertad profunda y con mi capacidad de existir como un rasgo de mi ser ya vivo en mí.

Yo me siento dueña de mi vida:

     Cuando, en lugar de esperar “a ver si…”, tomo yo la iniciativa.

  Cuando me permito reconocer ante los otros mis necesidades y responder de manera ajustada a ellas, poniendo en su justo lugar el qué dirán, cómo reaccionarán los otros, sus juicios…

     Cuando me sitúo en mi ser, conecto con la Fuente de Vida y me abro humildemente a Ella, sintiéndome amada y merecedora de todo lo bueno que la Vida tiene para mí.

     Cuando soy fiel a mí misma y el referente de mi vida es mi yo profundo, y no los otros.

     Cuando no me dejo atrapar por mi sensibilidad dando lugar a que esta tome el mando; y, a cambio, me permito vivirme en humildad escuchando y siendo dócil a mi conciencia profunda.

      Cuando me concedo tiempos de silencio e interiorización para escucharme y saber lo que en verdad vivo, pienso o siento.

     Cuando me doy permisos para ser como soy, sentir lo que siento, desear lo que deseo, necesitar lo que necesito… o, lo que es lo mismo, cuando me reconozco el derecho a mí misma y a mi vida.

  Cuando decido salir de la “sensación de centrifugado” que experimento al sentirme atrapada en una determinada sensación negativa, y la traspaso para abrirme a un espacio vivificante en mí y darme un “baño de ser” (que es lo que he experimentado a través de este trabajo).

    Cuando reconozco mi cuerpo como mi aliado y no como una amenaza para mi vida: con sus dolores, sus desequilibrios…

     Cuando siento que mi ser permanece, sigue vivo, al margen de que llueva, truene o salga el sol.

  Cuando no soy esclava de los “tengo que” y  paro a preguntarme: “¿Realmente tengo que…?”, liberándome de ese virus cerebral que contamina mi vida restándomela.

   Cuando me permito salir de mi zona de confort, en la que “todo” está controlado, y me concedo la libertad de dar respuesta a anhelos, inquietudes, deseos…, que, en muchas ocasiones, quedan abortados por el vértigo que experimento ante el temor a sentirme expuesta a la vida.

     Cuando confío en la Vida.

Ana Mª